Tuesday, July 28, 2020

Entre Efimera o Eterna







Creo que nunca me separé de ti, supongo que tu cuerpo se ha ido de esta casa, pero tú voz, tu carácter y tus ojos quedan dentro de mi alma.

A veces ando en la cocina y recuerdo cuan poco te gustaba el fruto del mar y entonces cocino pasta; otras veces me levanto y hago el café como a ti te gustaba, para servirmelo y disfrutar de ese sabor a ti cuando te besaba.

De tanto en tanto, beso otros labios y entro en otro cuerpo como quien al explorar quiere conseguir lo que ya amaba, a menudo entregó vida en cuerpos muertos, a menudo me sorprendo que ni en un millón hay una que ame como tú.

A veces me quiero volver a enamorar y me vuelve la pasión que creaste en mi, pero a la final se que me quiero volver a enamorar solo para desafiar a cualquier mujer, para decirle al mundo que no hay otra como tú, y así no me puedo enamorar.

Otras mañanas me despierto, con desaliento solo para esperar una voz al lado de mi almohada que me ordenase levantarme, yo se que no estás ahí, pero te escucho. En público a veces carezco de interés por hablar con otros, pero por un momento te pienso y hablo como si estuvieses allí al lado mío, yo se que no estás allí, pero te siento tan cerca.

Algunas veces hemos hablado por coincidencia, por nuestro perro, por darnos ánimo o apoyo, yo se que no volverás, pero aún así pienso en ser tan fuerte que así sea en mi último día aunque sea un beso de ti me pueda llevar conmigo a lo que sea que me espere, si el cielo o muy debajo de la tierra.

Me has dicho que el saber no lo era todo, ni el análisis, ni Freud con Lacan, que a veces se aprende también sin saber que hay un saber, y así entiendo que me pides seguir adelante y que no compare, pero es difícil y lo sabes.

Lo que tú sabes es que yo sufro, lo que tú no sabes es que vives conmigo, al punto que cada vez que he decidido estar con alguien, siento que en esencia solo te he vuelto a ser infiel, porque me siento más contigo, que con la carne vacía que se monta en el plato del momento con la pretensión de tener un corazón.

Y así, te alucino, o de ti me lleno de delirios, o eres el fantasma en las paredes que remueve todo, o eres las fotos que tengo guardadas y veo sin abrir los ojos... Por cierto, aún te amo, a pesar de los años.

Aún pienso en ti a finales de julio, a comienzos de noviembre, en las mañanas de verano, los fines de semana en la montaña, las navidades cuando había familia, aún te pienso por el fruto que hicimos el día de las madres, aún recuerdo cuánto me decías que me  superaría a mi mismo, porque mi voluntad y fuerza no tenía comparación a nadie cuando me decidía a algo.

Si tan solo hubieses sabido que tú no eras mi sombra sino todo aquello que me daba fortaleza, eras tú y que aún lo sigues siendo, porque no conocí mejor versión de mi, que aquella que tú lograbas con tus maneras.

No hay acto en el mundo que salde a su vez la deuda que tengo contigo por haber sido amado por ti. De a momentos de ti me despido como diciendo que eres historia del pasado, pero prefiero tener la casa sola al llegar, sin sustitutas, ni amigos, ni familiares para así poder pensar en ti, sin escuchar sus pateticos consejos. No quiero invitados, ni deseo amoríos vacíos, solo déjame formar tu figura con las almohadas y sígueme hablando al oído.



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Manuel Alessandro Magnante
[ 28 de julio de 2020]
"La Que Nunca Se Fue"
*Sin Edición

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Video:
Melendi - "Tu Jardin Con Enanitos"



Saturday, July 4, 2020

Los Verdaderos Esclavos




No me importa el Otro, pero me hace falta”
-Felipe Caballero.



Los esclavos son aquellos liberales sin cadenas, pero atados hasta el cuello de ideales
Son aquellos que no reciben ordenes, pero andan en piloto automático.
Asimismo, es un esclavo aquel que después de 200 años de historias que no vivió, aun se siente atrapado a repetirla.

Quizá sea quien tiene miedo a una pandemia, pero se le olvida si se le dice que debe protestar.
Los esclavos son los soldados sin valor que son puestos como carnada en el frente de la batalla.

Entre ejemplos
La esclava es aquella atrapada en el maquillaje y la belleza porque no hay objeto que calle la voz que le dice que es horrible por dentro. Esclava de la belleza, de las cosas estéticas, de los aplausos que son recompensa de ordenes internas.
La esclava es tanto aquella que se casa, como aquella que se divorcia, no del amo, sino de la algarabía del momento, porque el objeto con quien anda no obedece los dioses que la comandan.
La esclava es aquella quien cree solo en el sexo para ser deseada, como de la anorgasmia para ser perdonada.
La esclava es la que no esta sola, la que no se escucha, la esclava es aquella que le acompaña el vacío de la presencia de la carne para hacer las veces del amo.


El esclavo, por su parte es quien es porque no consigue libertad en el texto sagrado, ni en la palabra bendita, ni en la palmada que le propinan los amos.
El esclavo usa el arte para hablar, pero con miedo a ser escuchado con sus drogas.
El esclavo no se separa del dolor, pues le gusta el látigo en las formas de ideales.
El esclavo es aquel que no desea, sino que compite a ver que deseo alcanza primero.

Los esclavos no tienen un dios en la iglesia, pero si una religión en su teléfono
Son tan fuertes de físico, y con ironía, tan débiles de mente
Tienen líneas en el cuerpo, y vacíos en los sesos
Tienen sexo con el cuerpo, sin gozo de corazón.
Le faltan letras en la cabeza, pero le sobran pastillas en la despensa.



Hacen música bien orquestada con orgasmos que aprendieron de las redes
Son el auditorio vacio, como el cuerpo con extraños ecos
Son actores que no saben quienes son o que interpretan
Son actores de la barata que no saben del arte de vivir, solo tienen sed del publico

Los esclavos se aglomeran a ensayar derechos humanos en la calle, rompiedo esquemas, y saqueando tiendas.
Los esclavos creen que defienden el color, y la raza, sin entender la cultura.
Son quienes al gritar que acepten su sexo, solo piden ser deseados, a la fuerza
Los esclavos son dictadores… Obligan y están obligados a gozar
¡Aunque el deseo esté escaso!



El esclavo es aquel que pega, solo para ser pegado a cambio.
Se parece tanto al niño que llora por el chupón…
Como buen niño, nadie lo obliga, el se jode solo.
El esclavo no sufre por no gozar, sino que no goza suficiente
Solo por estar atrapado en compararse con el otro
Con sus derechos, con su gozo, con sus objetos, con sus palabras
Incluso con el otro que lo desea
Esa es la referencia del esclavo: Debo ser más prisionero que el otro.

Podría decirse que en definitivas cuentas
El esclavo es aquel que no sabe que quizás no necesita del otro, pero al igual que el niño sin el destete, su chupón, su Otro, simplemente le hace falta, y no hay destete que valga, para quien está muerto en vida, al igual que en la droga, solo es adicto a ser gozado por el amo.



Sus amos, por el contrario, no son solo los Otros, los dioses y presidentes
Sus amos son quienes deciden si el esclavo es caritativo, ecológico, ideológico
Políticamente correcto, voluntad de hierro, y fierro luchador de derechos humanos
El amo es tanto la idea, como la recompensa
Tienes el amo en los ideales, y tienes el amo en lo material
Los amos, son el dinero que los compra y las ideas que los absorben.

Quizás el esclavo de antes lo golpeaban con el látigo para el trabajo
Este en cambio es acariciado con “likes”, envuelto con billetes y gastado con ideas triviales.

Pero esto no es alarmante, esta es la historia y sigue un curso,
Quizás mas de curso, como una carrera, como una maldición
Este es el futuro
La ineficacia de la protesta, y la cosecha ultima de la religión
Los llorones… Los débiles mentales.

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Manuel Alessandro Magnante
[Junio, 2020]
"Los Verdaderos Esclavos"

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Arte:
Pawel Kuczynski

Thursday, June 11, 2015

¿Hacer ley es un deseo genuino?



"El peligro del pasado era que los hombres fueran esclavos. Pero el peligro del futuro es que los hombres se conviertan en robots"
Erich Fromm

“¿No es criar y disciplinar a un animal que pueda hacer promesas la paradójica tarea que se ha impuesto la naturaleza respecto al hombre?”
Friedrich Nietzsche



     Joel Kinnaman interpreta a Alex Murphy, un padre de familia y policía que hace todo lo posible para reducir o en su defecto hacer un intento de detener el índice de criminalidad en la ciudad de Detroit. Murphy junto con su compañero Jack Lewis esta tras la pista de Antoine Vallon, jefe de una de las más peligrosas pandillas de la ciudad, quien ejerce cierta influencia dentro del departamento de policías para el cual trabaja Murphy a través  del contrabando de armas de alto calibre e incluso de usos militares, asimismo, Vallon se encarga típicamente como todo jefe de mafia de películas Hollywoodenses, de la producción, distribución y venta de drogas. Vallon, es un tipo del que literalmente todos los policías saben de su paradero, sus influencias y sus actos, pero a su vez ninguno se atreve a asumir un acto para detenerlo, pues supondría un riesgo. Ningún policía sostiene acto alguno, salvo Murphy, y esto le propina durante el avance de la trama un intento de homicidio. 


     Sucede que este intento de homicidio fue ordenado por Vallon a unos oficiales del departamento de policías, quienes al suponer un acercamiento de Murphy al descubrimiento de varios delitos ocasionados por ellos, deciden plantarle una “Bomba” en su automóvil. La detonación le procura quemaduras de tercer grado en más del 80% de su cuerpo, daños severos en sus órganos y la perdida de varias extremidades, su única manera de “salvarlo” es convirtiéndolo en una máquina, idea creada para fines políticos y de lucro por Raymond Sellars, director general de Omnicorp, este propone (por no decir que obliga) a la esposa de Murphy, como única opción, el consentimiento para convertirlo en un robot que serviría de mostración al campo social como uno de los proyectos más “avanzados y seguros” de “hacer ley y justicia”. 




     Y así, sucede que al cabo de varios meses Murphy es convertido en Robocop. Su primera reacción al despertar es relativa a la experimentación de la angustia. Se ve literalmente castrado y reducido a ser materialmente una máquina, solo “siente” que su única propiedad es su psiquismo, sus recuerdos, sueños y fantasías. Cuestiones que lo dividen como sujeto entre los objetivos que ordenan desde “La máquina” y si mismo. Entre el deseo del Otro (Desde el sistema que le comanda, en este caso Omnicorp) y desde su Subjetividad (Un deseo de hacer justicia de sí mismo, la cual se produce a partir de su historicidad). A partir de aquí, comenzamos a notar en un sentido simbólico la particularidad y semejanza aliterada entre varios significantes: Omnicorp y todo su sistema vienen a ser una metáfora de lo que adviene como la aparición del Otro Lacaniano, Murphy es típicamente el sujeto Lacaniano, y Robocop es la maquina en la que por medio de Omnicorp y la contingencia del ejercicio policial han convertido a Murphy. Es decir, Robocop es el móvil mediante el cual Omnicorp hace de Murphy una maquina a su servicio de lo que ellos consideran el “Hacer ley” (Cuestión que irónicamente apunta a fines políticos y económicos). 

     Desde la vertiente Freudiana (La cual no es nada distante de la Lacaniana) podemos valernos de su segunda tópica y afirmar que los personajes ocupan un lugar dinámico de las instancias psíquicas: Podemos ubicar Omnicorp como el típico perverso Super-yo que impera goce sobre el sujeto y opera los malestares ilusorios sobre el Yo, este Yo estaría ocupado por Robocop, es decir, una formación mediadora entre lo que el sujeto desea (Sujeto del Inconsciente) y lo que se le divide por Orden y límite del Otro, en este caso del Super-yo. Por último, el ello, viene a estar ocupado en el lugar de Alex Murphy, un hombre con un deseo de hacer justicia desde su particularidad histórica, a saber, de su fantasma. En resumen, Omnicorp (Sistema metafórico del Súper-yo), Robocop (El Yo) y Alex Murphy (Una formación parcialmente metafórica del Ello). Entre todo esto, existen posibles lecturas, por ahora nos inclinaremos a señalar una cuestión: A Alex Murphy se le ha salvado la vida convirtiéndolo en Robocop, a cambio de ello, es menester que este padezca del Otro que le ha salvado. Pero hay algo que se omite de ello y que da apertura en este caso al sujeto deseante: dentro de la máquina todavía hay un hombre, y él está en busca de justicia. 




     De esta manera, la historia del  Film de “Robocop” nos sirve como una expresión metafórica de lo que viene a simbolizar la maquina en tanto podemos decir que esta es un objeto fabricado por el deseo del Otro que se articula con el deseo subjetivo a través de la trampa de la demanda, pero pese a articularse, a conseguir brevemente un punto de encuentro, no se enlazan, por el contrario, se genera un malestar que revela la división del sujeto, y sobre ello, existen medidas tanto del Otro, como de sí mismo. Tal medida aparece en la escena en que Murphy (Ya en la hojalata de Robocop) comienza a recordar los sucesos de su intento de homicidio, a interrogarse sobre sí mismo y sobre su deseo, sobre su familia también. Al interrogarse consigue pistas sobre el crimen sobre si, estas son pistas que se relacionan íntimamente con actividades irregulares del departamento de policías, tales como la pérdida de armamentos en el departamento de evidencias. Murphy se vale del sistema incorporado de datos de Robocop y descubre que los sujetos que sostienen el acto corrupto en el departamento de policías son aquellos mismos que realizaron el intento de homicidio, y que a su vez están respaldados no solo por Vallon, sino por Karen Dean, jefa del departamento. Esto hace que el sujeto se asuma en una medida de represalia que evidencia la corrupción e ineficiencia del mismo departamento, cuestión que provoca que los administradores de Omnicorp (al vigilar los actos que hace Murphy a través de la maquina) decidan “apagar la maquina” de inmediato para así dejar este caso como “inconcluso”. 


     Lo que sigue es una escena particular: Con el fin de suprimir enteramente los recuerdos que impulsan a Murphy a hacer Justicia y cuidar de si, Omnicorp decide intervenirlo mediante una neurocirugía, reduciendo los niveles de dopamina, serotonina y varios neurotransmisores para así, reducir al sujeto al estatuto mínimo de una máquina que enteramente está dispuesta al servicio del Otro, maquillado como  un Otro incorrupto y deidoso. Esto es típicamente un significante que se evidencia en la escena institucional donde se interviene al sujeto mediante la medicación, la farmacología y la ciencia médica, omitiendo la primacía del psiquismo (O como bien sabemos, cuando se refiere al psiquismo el mejor medio para eliminar al sujeto de sí mismo es a través de la ideología, cuestión que el orden político conoce muy bien). Cuestión apropósito bastante simbólica e interesante del Otro hacer de su deseo en la Inter/in/vención sobre el sujeto que se padece. Sin embargo, más adelante se muestra lo esperado como siempre: Dicha operación fracasa sin una explicación aparentemente lógica. A través de ciertas Re-presentaciones  se re-producen recuerdos en Murphy y “se disparan” de manera “exagerada” sus neurotransmisores, cuestión que demuestra la primacía del psiquismo sobre lo biológico y el arte de los afectos, sobre los engaños. A partir de allí, Murphy nuevamente como sujeto deseante se sostiene en su acto de hacer justicia sobre si, y esto va en contra de todo el sistema y la “normalización” que habían hecho sobre él. Claramente, esto trae problemas sobre Omnicorp y este Otro, comienza a ser un Otro no tan deidoso y por el contrario, mortalizado, quizás demasiado humano y desfallecido entre su semblante fálico. Esta modalidad política se declina entonces en la medida que Murphy aun siendo salvado por el Otro, le rechaza y se cuida de si, separándose de órdenes ajenas a si, y revelando en su acto de cierta manera revolucionario que la ley es un producto del deseo del cada quien, y que la ley, ya no es “lo que era antes”, sino un salvaguardado del narcisismo del Amo. 




     De esta manera se puede leer con cautela la división entre una Justicia Moral (Inscrita por el Otro) y la Justicia Ética (Dada por el sujeto). La justicia moral es la que va maquinizada haciéndole creer al sujeto que es del orden de su deseo (Mayormente hecho de Otredad) como lo señala Gary Oldman interpretando a Dennet Norton: “Cuando la maquina está andando manda señales al cerebro de Alex Murphy haciéndole creer que está en control, pero no lo está, es la ilusión de la libre voluntad”. Mientras que en la Justicia Ética se vale de la separación del significante como engaño del Otro, y allí se hace la producción del sujeto ante el vacío de la cosa que queda sin significante, es decir, a partir del encuentro con un real, con su esencia, no con su existencia. Podríamos decir que pasa del Mucho ruido y poco ser, al Silencio y saber del Ser. Esto nos abre una pregunta crucial sobre el acontecer social y el lugar del sujeto que “desea hacer ley” bien sea en el ejército, un cuerpo policial u otras masas artificiales que sostienen el crimen como lo más humano y menos notorio de su proceder.


¿El sujeto desea hacer ley, o se le hace creer que la desea? 


     Esta es la pregunta fundamental del presente trabajo. Interrogar el lugar desde el que un sujeto desea hacer ley, sea cual sea la modalidad y articular desde el punto contingente de su historicidad cual es el móvil que le impulsa, cuestión que es de un proceder más útil y oportuno, pues revela la esencia de su deseo, es decir, allí puede existir la verdad o la farsa de su deseo y esto ya habla bastante de un sostén ético de sí mismo, cosa que escapa de la clínica de la mirada, aquella que comporta un sinfín de pruebas psicológicas con un límite muy marcado y poco admitido durante más de 50 años en ejercicio en nuestra sociedad, que por el hecho de renovarse en nuevas presentaciones no ha dejado de ser un mismo producto: Clínica de la mirada, del no arriesgar o poner en acto algo de orden terapéutico o analítico, y esto es ya de origen psicológico. De poca utilidad es interrogar un crimen o los móviles del crimen en un civil, si no hay garantía de la ética o del comité ético en un cuerpo policial, tal como se revela en “Robocop”. De lo contrario nos posicionamos en la misma situación de mal-estar generada por Omnicorp en el Film, la cual en una modificación a vida real, podríamos irónicamente llamar “Zombiecorp”. Es decir, estar presente ante la producción no de oficiales policiales, militares, activistas políticos, abogados, y cualquier otra disciplina que revele un estudio sobre el hombre, sino estar produciendo sin notoria importancia Zombies Maquinizados que juegan esos roles, dirigido por un orden ideológico comandado desde un Amo, que a partir de metáfora y metonimia del significante engaña en su demanda y perversamente no ofrece “lo que se desea por el bien social” sino que dice que se debe desear por el bien social, es decir, responde una demanda, con otra demanda, haciendo creer al receptor que en esa demanda se responde su deseo. 


     Tal es el caso que se ha vivido en la ciudad de Valencia, a través de los diversos actos realizados por la Policía de Carabobo como un fin para “neutralizar” a través de la violencia un estado protestante sobre un orden político con su correspondiente y conveniente ideología, o los casos que vemos en el ejército donde se asimilan sujetos con móviles perversos para omitir antecedentes penales, o como una manera dentro de “la ley” de ejercer sus “pequeños crímenes”. Esto apertura otra serie de interrogantes: ¿Qué impulsa a un sujeto a maquinizarse en su uniforme y hacer la ley del Otro? ¿Tiene que ver la Ley del Otro con el Acto de Justicia? De ser así: ¿No hay entonces un margen de corrupción dentro de la misma postulación de la ley? ¿El acto corrupto se corresponde a la traición de qué deseo? Estas preguntas marcan un límite que las pruebas psicométricas no pueden medir y que los actos pragmáticos temen alcanzar, pues invitan a tomar la práctica clínica y la psicología con cierto riesgo de alejarse de ilusiones morales y de engaños en sí mismo. Lacan decía que atravesar un análisis implica quitarse el pellejo, yo afirmo la sentencia Lacaniana y sostengo que abordar éticamente la práctica del análisis e invitando a la psicología a ello implica analizarse a sí mismo sobre nuestro deseo y esto, apunta  a quitarse un pellejo que está en cada mascara. A su vez, estas preguntas apuntan a un vacío del orden de lo real que “desmecha” los significantes y que parcialmente muestran en un bordeo que la relación de la ley y la justicia, dividida entre el Sujeto y el Otro es un objeto menester de investigación si se pretende realmente asumir un acto en vista del porvenir de un sujeto, de una cultura, o de una civilización como cuestiona Freud en “El porvenir de una Ilusión”






     Y esto no es algo extraño, no es algo novedoso formular una propuesta que se estructura en base a la interrogación de sí mismo. Desde Nietzsche, Foucault, y Heiddeger entre tantos filósofos de la Europa victoriana y la Europa de los 50´ podemos apreciar que la interrogación de sí mismo es el comienzo de un acto no-religado. En “La genealogía de la Moral” Nietzsche nos advierte sobre el espíritu altruista con los fines más pulcros y morales, esto lo sostiene a través de un amplio cuestionamiento del cristianismo y las clases políticas sobre sus actos nobles como un fin de prestigio, de operación psicológica y de influencia sobre los demás para mantener una posición de Amo. De hecho, afirma de manera contundente que el espíritu moralista, aquel que procura la ley o el bien por el otro en su contagio y exacerbación, es en sí mismo la amenaza misma del mal-estar en muchos, pues como buen sujeto que advierte sobre el descubrimiento de sus males, procura la idea de bondad, para que los males que ha realizado, no le sean realizables sobre si y así, poder extender la concatenación de sus actos. Cito: 



“El juicio de bondad no lo emiten aquellos a quienes se les dispensa la bondad. Por el contrario, fueron los propios buenos, esto es, los nobles, los poderosos, los fuertes, los individuos de posición y de sentimientos elevados quienes se vieron y se valoraron a sí mismos y a sus actos como buenos, es decir, como algo de rango superior, frente a todo lo bajo, servil, vulgar y plebeyo (…) Pretender que el fuerte no quiera dominar, someter o apoderarse de algo, que no ansié enemigos, resistencias y victorias, resulta tan absurdo como pretender que el débil se muestre fuerte”

     Por ello, la relación Amo/Esclavo de la cual Hegel fue precursor es también un punto a interrogar sobre la elección de este ejercicio en un sujeto. Es decir, nos permite abrir la interrogante sobre: ¿Cuál deseo esta? ¿El deseo del Otro sobre el deseo del sujeto? Por supuesto, el deseo es lo menos natural y se constituye desde otro lugar. 




     Muchas de las escenas que se han presenciado en Venezuela en los dos polos de la masa se pueden expresar a través del film que hemos analizado en un comienzo, y las preguntas formuladas en torno al deseo del sujeto hemos de revelar que poseen un carácter irónico, retorico y a su vez subversivo. Y solo pueden ser co-respondidas bajo el trabajo analítico del cada quien, que hoy por hoy demuestra que el lugar del zombie maquinizado corresponde al estatuto del vínculo social, y que el interrogarlo, es el comienzo de la respuesta de su mismo mal-estar, no solo en el lugar de la producción del crimen, sino en el sostén mismo de ese lugar de producción. 


     ¿Por qué el análisis? Es una pregunta que muchos hemos de respondernos subjetivamente, más aun cuando somos pseudoactivistas o pragmáticos, y no precisamente por elección. Esta pregunta pulveriza la afirmación Marxista: “Los filósofos se han limitado a comprender el mundo; de lo que se trata es de cambiarlo” (De su tesis XI). Tal vez, como dice Slavoj Zizek: “Tal vez en el siglo XX hemos tratado muy rápidamente de cambiar el mundo, es tiempo de interpretarlo de nuevo, de comenzar a pensar”. Pues esta forma de amar el saber a través de la pregunta quizás no pueda brindar todas las respuestas, pero puede hacer algo un poco más importante. Tan importante como dar respuesta, y esto es una condición básica para ello, tal vez la única condición para ello, es formularnos la pregunta correcta. Zizek de nuevo afirma: No solamente hay respuestas incorrectas, también existen las preguntas incorrectas. Hay preguntas que refieren a un determinado problema real, pero la manera en que se formulan, efectivamente confunden, mistifican y ofuscan el problema



     Es un fenómeno harto interesante, la pregunta no se realiza hacia el interior, sino que se problematiza a modo de respuesta en lo exterior, como leí hace poco por redes sociales: “El hombre ha descubierto otros planetas y muchos fenómenos fuera de él, pero curiosamente no ha conocido realmente las profundidades del mar de su propio planeta, aquel que habita”. Es una cita que bastantes invitaciones permite al psicoanálisis y sus practicantes hacia el campo institucional y el social. 


     Así que, ¿Cuáles eran nuestras preguntas con respecto al desear hacer Ley? 

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Manuel Alessandro Magnante
[Abril, 2014]
"Lo Robotizado del Deseo"
Escrito presentado en la jornada de Psicoanalisis & Criminologia del Grupo Psicoanalitico Carabobo en el auditorio de la Universidad Arturo Michelena. 


“Poco importa que dios haya muerto, pues el hombre levanta ahora otros altares”
Dolores Castillo Mirrat

Quienes tenemos conocimiento, nos desconocemos a nosotros mismos, lo cual tiene una buena base: Que nunca nos hemos buscado”

Friedrich Nietzsche

 




Tuesday, June 2, 2015

Devolver el mensaje Invertido / Humor y Técnica Psicoanalítica.

Nombrar la agudeza de la técnica psicoanalítica resulta decir en resumidas cuentas que la división subjetiva es un efecto, y como efecto radica en una causa: Devolver al sujeto su discurso como un mensaje invertido -interpretación mediante- de aquello sobre lo cual no quiere saber en pro de seguir gozando en cualquier escena posible -incluida por supuesto la  escena analítica-.

Ya nos lo decía el maestro Francés en una célebre del seminario XX: "Lo inconsciente es que el sujeto hablando goza (...) y no quiere saber nada de ello" ; o el maestro Vienés en "Recuerdo, repetición y elaboración" también afirmará: "Todo lo que el sujeto no accede a recordar por la vía de la palabra, lo recuerda (sin saber) en los actos cotidianos" ergo, el sujeto no solo no se quiere hacer responsable de su goce, porque eso equivale a perderlo a cambio de un saber, sino que también miente y como buen infante en cuerpo de adulto "lo hace sin querer" por la vía del significante, esta es una razón fundamental por la que Freud afirmará al comienzo de su obra: "Ya no creo en mis histéricas", máxima aún para cualquier analista no saber absolutamente nada en lo que respecta a la palabra, esta es si se observa, la enseñanza que nos arroja el estudio de la transferencia, nunca se nos habla por lo que somos, aunque debemos saber quienes somos y desde que lugar para hablarle -con palabra o con silencio- al analizante.

La oferta del psicoanálisis es realizar una labor de pensar(se) con respecto al goce y responsabilizar al sujeto del mismo; Es decir, para el psicoanálisis no existe una categoría donde Victima o Victimario son posiciones absolutas del azar, por el contrario, esos son lugares que ocupan cada cómplice de un goce ,"Eso eres tu" dirá Lacan más adelante en el mismo seminario XX.

¿Y qué significa eso de un mensaje invertido? ¿Es acaso decirle al neurótico que miente con su síntoma? paradojicamente el neurótico miente con su síntoma para enunciar una verdad sobre el deseo, más adelante también afirmará Lacan hacia el final de su obra, que lo real del síntoma es que hay un saber sobre el sujeto que da una orientación hacía el sinthome, es decir, aquello que lo anuda en tanto se sirve del Otro para prescindir de el, y así emerger un sujeto deseante, es decir, un sujeto con falta-en-ser (Muy contrario al discurso filosofico que encarna la promesa de un superhombre).

En resumidas cuentas, la ética del psicoanálisis es una poética sobre lo real, una forma de producir desde el desgarro con el Otro, una forma de pensarse separado de algo para poder comenzar a vivir una vida, que a la postre, tanto la palabra, el saber sobre lo inconsciente, o tanto incluso como todo lo que nos concierne a la subjetividad humana... Descubrimos que es un chiste, agudeza de la cual hoy el humor psicoanalítico nos sirve para ilustrar las elocuencias de la praxis. 


Manuel Alessandro Magnante
[Mayo, 2015]

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Humor:
El Pequeño Lacancito Ilustrado


Monday, June 1, 2015

La Magia de la Psicosintesis / Pregunta

Saludos Manuel.

     En esta oportunidad escribo por una pregunta que me ha resonado: ¿Cuando el saber filosófico, existencialista y reflexivo pasó a servir al discurso histérico? es decir, ¿Qué se intenta enmascarar?

     Fijate, me viene a la mente como ejemplo el como una frase tan preciosamente confusa como "Amar es dar lo que no se tiene a alguien que no es"- Jacques Lacan, empezase a repetirse ecolalicamente en las redes sociales por practicantes o estudiantes que, de repente, se han terminado creyendo en el lugar de la autentica iluminación, y las repiten una y otra vez como si de verdad la hubieran entendido. Y no solo eso, sino que ya desde una serie de elaboraciones clínicas, pase a ser un burdo saber popular al más puro estilo de "más platon, menos prozac". 

Gracias de antemano.
Atte: P.B.

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¡Hola! 

     Si, en efecto es un asunto harto preocupante de lo cual merece el más sumo de los cuidados interrogar el lugar desde el cual un sujeto se apropia de una verdad (Aquí hago uso de ese término, opuesto al de saber, más adelante daré cuenta del porqué), puesto que tampoco me autorizo como un superior o como un amo del campo epistemico para restringir al uso de las palabras, de eso se encargan los que gustan de ese goce con sus títulos universitarios, pero eso es "Harina de otro costal". 

     Hay un escrito de Freud titulado "Los Caminos de la Terapia Psicoanalítica" (1918) en el cual concluye con "Ein witz" (un chiste) muy sutil: opone la técnica psicoanalítica, de la práctica del profano que realiza "Psicosintesis" (La cual hoy en día se le podría cómodamente llamar "Autoayuda"). 

     Desde este lugar hago lectura de tu pregunta y de lo que ejemplificas. Ademas, ocupar ese lugar equivale a concluir la clínica de lo real y del goce, como una clínica universalizable, tal  cual discurso científico o religioso, es decir, aplico para uno y entonces, resulta aplicable para todos, lo cual es un imposible, porque la clínica de lo real es precisamente algo que "no concluye". La clínica psicoanalítica nos demuestra que la praxis es del caso por caso: Unos hermanos gemelos, que viven en el mismo barrio, en la misma casa, y con sus mismos padres, padecen un mismo cáncer, reciben el mismo tratamiento, durante el mismo tiempo, y al mismo trato, uno fallece, y el otro "se salva". ¿Porque? Esta es una pregunta que no corresponde a la certeza de una cita, o de un manual, sino, a la experiencia subjetiva del cada quien, que goza de una manera particular, y esto ya es crudo decirlo. 

     Un ejemplo que también hago mucho durante clases o conversatorios es el siguiente: Una paciente por contingencias de su goce, "queda" embarazada, viene al analista y le dice que no sabe que hacer -demanda mediante-  le pide de forma preguntona que le diga qué debe hacer, ¿Que haría un sujeto ocupando el lugar del analista? o para ser más precisos ¿Cual es la diferencia ética entre un practicante que ha pasado por un análisis y uno que no ha pasado por un análisis?  lo que he notado durante las enseñanzas y la práctica es que uno opta por devolver una pregunta, y el otro regala una certeza que luego le tendrá su costo. Es decir, hay quienes proponen el che vuoi?, otros, deciden ordenar al más puro estilo superyoico "hágalo" o "no lo haga" (según lo que opinen del aborto), y es allí es donde toca el limite esta "Psicosintesis": Se le dice al sujeto qué hacer con su problema, pero no lo que necesariamente pueda el sujeto hacer, sino lo que uno en lugar del sujeto haría, es decir, no trato con un sujeto, trato es con mi angustia puesta en el sujeto, a esto me refiero con la diferencia ética

     Estos ejemplos los propongo para articular una posible respuesta a tu pregunta: ¿Que se intenta enmascarar? La falta del sujeto, aquella cara de lo real que tanto angustia. Esta una de las tantas razones por las cuales el psicoanálisis propone una ética distinta a la del "librito y titulo universitario", en tanto estas son solo significantes que infatúan el yo del sujeto y engordan el síntoma como bien señalas. ¿Que sabe un Psicólogo, un Budista o un Coelho sobre la falta sino es buscar taponarla con palabras?  Esa es mi lectura, en cuanto el lugar del practicante cambia un saber por una verdad, o cuando ni siquiera sabe, sino que habla para no saber, a esto se refiere Lacan en el seminario XX cuando dice "Lo inconsciente es que el sujeto hablando, goza, y no quiere saber nada de eso" (Pag. 128)

     De esta notoria desfachatez, aquella en la cual el sujeto no es responsable salvo de pretender saber sobre el goce -titulo o libro mediante- nace la aclamada fama clínica por la cual un brujo sabe hacérsela igual de "bien" que un psicólogo, y ojo, fíjate bien que no critico el síntoma, por el contrario cuestiono es el lugar desde el cual un sujeto pretende hacer algo con su goce y sobre sus posibles consecuencias.

     A final de cuentas, sería mágico que un sujeto pueda realmente saber del goce como un universal, tal como lo pretenden muchos discursos que hacen "ecolalia" como dices. 

Saludos.
Manuel Alessandro Magnante
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Arte:
Pawla Kuczynskiego

Saturday, May 30, 2015

"Mujer Coraje" - Jacques Alain Miller / Reseña / Psicoanalisis & Feminidad.

     Quizá una "nobleza" del psicoanálisis respecto de la sexualidad y la subjetividad, es que rompe con el más allá de la mistificación que hacen "los profanos" o los "amos del saber científico". Es decir, allí donde se da una idea por cerrada, un analista formula una pregunta, y esta pregunta surte un efecto de división, ya lo que se sabe, pasa a ser lo que se supone que "ojala fuese", pero que ya no es, pero, ¿Y entonces qué es?

     Este es quizá, una entre tantas maneras de decir que el psicoanálisis es un tratamiento por la vía de lo simbólico, para lo real, termino formulado por el maestro francés Lacan. 

    De nuestra evidencia en la práctica y teorización nos podemos servir desde la enseñanza Freudiana, de nuestra práctica, o nuestro propio atravesamiento en un análisis, así como de la cultura de las distintas épocas para dar cuenta de las narraciones del cuerpo sobre lo real. Esto fue lo que se realizó en Freud cuando hizo pregunta allí donde el discurso médico hacía rechazo sobre el mal-estar puesto en cuerpo (¿Y donde más podría estar, sino es allí donde la palabra puede alojar?). En mi opinión, fue en el caso de Elizabeth von R, donde se puede iniciar la pregunta por lo femenino, fue ella quien podía alojar en la pierna un malestar que trascendía de la palabra, y marcaba un limite más allá de lo cultural, desde la pasión, el deseo, la rivalidad femenina, y un cierto coraje en complicidad con la Otra. Más adelante, y con sus obstáculos habría de re-formular la pregunta por el cuerpo Histerogeno en "Algunas consecuencias de la diferencia sexual anatómica" (1925) demostrando como el lugar del no-tener algo que otro tiene, puede formar una suerte de vinculo con su "forma-de-ser" por así llamarlo, en tanto ubicamos lo fálico no solo del lado de lo anatómico, sino a su vez del lado del símbolo de prestigio social que diferencia hombre/mujer dejando marca en el cuerpo psíquico. 

     Esto, me parece un abrebocas necesario para pensar(se) al leer el presente texto de Jacques Alain Miller que data del año 2010, y que ubica la posición femenina en una encrucijada de la cual solo se decide por la vía del deseo, desde el no tener (falta mediante) en cuanto que distingue y cuestiona la posición masculina imaginada como el estatuto de completud y máxima potencia, a la de un simple poseedor de algo, en tanto solo puede ocuparse de ello con el miedo a perder, mientras que la mujer, "nada" tiene que perder, y es precisamente de allí donde aparecen las vicisitudes de lo femenino en el arte, la cultura, y el vinculo con el Otro sexo. .. Allí donde el deseo esta atrapado por la cola. 

     A final de cuentas, ¿No es la histérica quien realmente sabe algo de lo cual las ciencias bastadas de obsesivos pretenden saber sobre el goce? 

     Resta solo un arte de escuchar lo que dice entre las lineas de lo que se dice. Esta es la oferta del psicoanálisis respecto de la angustia, del goce, y de otros ingredientes de la vida cotidiana: 

Quitar una por una la certeza y evocar un saber (cuidar) sobre sí.

Manuel Alessandro Magnante.
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     Una fórmula radical acerca del coraje puede decir: las mujeres tienen coraje y los hombres son cobardes. Esto se entiende a partir de la referencia fálica, según se tenga o no el órgano que, en el cuerpo, encarna el significante fálico: los hombres tienen algo que proteger. Un hombre es un dueño. Es esencialmente un dueño; gestionará mejor o peor su propiedad, pero está condicionado por ella. Las mujeres, con respecto a la referencia fálica, no tienen nada que perder. No tener nada que perder puede otorgar un coraje sin límite, aun feroz: mujeres que, para salvar lo más precioso, están preparadas para ir hasta el final sin detenerse, dispuestas a luchar como quieran.

     Es cierto que el sentimiento de un hándicap puede conducir a la posición de víctima, de queja o de miedo, pero es en la mujer donde se observa la inversión súbita del miedo en el coraje sin límite, cuando se toca lo que se debe respetar; en el extremo, se puede ver a la más miedosa de las mujeres convertirse de pronto en una heroína.

   La cobardía fundamental de los hombres es que están embarazados por algo que tienen que proteger; eso puede despertar en ellos la ferocidad del dueño amenazado de robo, pero es a los hombres a quienes les gusta negociar, dialectizar, todo eso para proteger lo que hay que proteger; es muy distinto de hablar.

     Si se plantea respecto de hombres y mujeres lo que Hegel llamaba "lucha por puro prestigio", que da lugar a un amo y un esclavo, podría parecer que los hombres salen amos y las mujeres se someten, pero no es así. El hombre, aunque pueda parecer que manda, es el esclavo, el siervo. Lo es porque, de manera estructural, el que sale siervo de esa lucha es el que debe proteger algo –en Hegel, supuestamente su vida–. Pero si el sujeto femenino ya ha perdido todo y no tiene nada que proteger, se encuentra en la posición estructural del amo. La voluntad despreciada como insensatez, el capricho, se encuentra del lado de la mujer. Hay una función errática en la voluntad de la mujer. Las mujeres gozan de su voluntad. Así lo reconoce Lacan cuando habla del Deseo de la Madre. El Deseo de la Madre es el capricho, es decir, la voluntad sin reglas, mientras que el Nombre-del-Padre es la autoridad, pero en la medida en que depende de reglas. Y por eso hay un desfasaje: el hombre, amo-siervo, se inscribe en el discurso del amo; los amos hombres son siempre solamente amos de siervos, son falsos amos, como lo denunció Nietzsche. Mientras que la dominación femenina se desprende de un discurso histérico, es decir, de una posición de un amo sin reglas que denuncia al falso amo, él mismo siervo de las reglas.

Entonces, para definir una brújula en la cuestión del coraje, hay que fundarse en la relación entre el coraje y la castración. El coraje siempre se ubica en el franqueamiento de la barrera del horror a la feminidad. Hay coraje cuando se franquea esta barrera. El horror a la feminidad lo tienen los dos sexos, pero más los hombres que las mujeres.

     Entonces también hay una cobardía de las mujeres en el horror a la feminidad, que tiene que ver con proteger su imagen y eventualmente la belleza de su imagen, como última protección antes del horror de la castración. Esta barrera que constituye el culto a la imagen bella, a lo que una supuestamente quiere ser para al menos un hombre –que también hace al culto a la imagen–, es lo que regularmente hace más difícil para las mujeres que para los hombres la palabra pública. La palabra en público significa sacrificar algo de la protección de la imagen, del fetiche de la imagen.

     La de los hombres es la cobardía bien escondida, son tan cobardes que esconden la cobardía misma, es decir que van a luchar en otro lugar que en la relación de los sexos; en el campo del saber polemizan, subrayan errores de tipografía en las tesis o, más avanzados, cuando están realmente inquietos sobre su virilidad, se vuelven militares. Es lo que el joven Lacan señaló en su texto "La psiquiatría inglesa y la guerra". Hace esta anotación: "El valor viril que expresa el tipo más acabado de la formación tradicional del oficial entre nosotros –y la tradición militar francesa tiene su peso importante– me ha parecido en muchas ocasiones como una compensación de lo que nuestros ancestros habrían llamado cierta debilidad en la cama". Es buscar las insignias de oficiales de la virilidad precisamente para huir del otro campo de batalla, del campo de batalla fundamental, del campo de batalla de hombres y mujeres. De tal manera que el coraje sexual es lo mismo que el coraje epistémico, es afrontar el otro sexo en la medida en que lo femenino es el sexo Otro también para las mujeres. Como dice Lacan, la mujer es otra para ella misma.

     Si uno toma como punto de partida que el fenómeno fundamental es el horror a la feminidad, se entiende que el miedo al padre es algo que cubre ese horror. Es mejor tener miedo del padre para que no se sepa que el horror es a la feminidad, de tal manera que el padre terrible es siempre, una vez que se analiza, una especie de marioneta que viene a recubrir el horror fundamental. La religión nos propuso temer a Dios. Lacan lo analiza en el Seminario 3, respecto de la primera escena de Atalía, de Racine, donde todo gira en torno de realizar la erección de un Otro terrible que tiene la ventaja de recubrir el horror que existe.

     Eso conduce a considerar el tema de Don Juan. Una gran cuestión es qué es el coraje de Don Juan, si es que hay un coraje de Don Juan. Don Juan supuestamente encarna la figura de al menos un hombre que no tendría ningún horror a la feminidad y que recoge la serie de mujeres, una serie, una fórmula de la suma. Hay algo inquietante en este movimiento de una más, que Lacan interpretó una vez como: finalmente, si continúa buscando, es que nunca encuentra lo que buscaba. Esto supone que Don Juan busca el falo que tendría una mujer y que nunca lo encuentra, y continúa buscando, que busca a la mujer con falo, de tal manera que no tiene miedo. Pero ¿por qué busca a la mujer con falo? Se ve muy bien: busca a la madre, la madre primaria. Por eso Don Juan es una figura opuesta a la del padre; Don Juan es el hijo que toma a su cuenta a todas las mujeres del padre de Totem y tabú, que roba al padre todas las mujeres pero bajo la forma de la serie.

     La ópera de Mozart, el relato clásico de Don Juan, lo muestra: la historia empieza con el asesinato de un padre y ese padre vuelve al final, el padre muerto; el final de Don Juan es la venganza del padre muerto contra el hijo que ha robado todas las mujeres. Don Juan se dirige a las mujeres con un quizá, quizá ésta va a tenerlo, y clínicamente hay casos de donjuanismo, hay algunos que no sufren de esto, pero hay bastantes que sufren como de un síntoma. En varias ocasiones, como dice Lacan, se constata que en el origen del donjuanismo hay un padre concernido, herido en su potencia; es como una función del padre aminorado y generalmente en pareja con una madre fálica. Finalmente, el supuesto coraje de Don Juan en la relación de los sexos se paga con un miedo fundamental al padre, que puede permitir realizar la alianza del petit Don Juan con la madre fálica.

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Jacques Alain Miller [1944 - Presente]
Articulo: "Mujer Coraje" [2010]
Arte:
Frida Kahlo [1907 -1954]
"Autoretrato"

Friday, May 29, 2015

"La Poesía eres Tú" - Gustavo Adolfo Bécquer / Poesía.



En una ocasión me preguntaste:¿Qué es la poesía?

(...)

¿Qué es la poesía? me dijiste; y yo, que no soy muy fuerte en esto de las definiciones, te respondí titubeando: la poesía es... es... y sin concluir la frase buscaba inútilmente en mi memoria un término de comparación, que no acertaba a encontrar.

(...)

Mis ojos que, a efecto sin duda de la turbación que experimentaba, habían errado un instante sin fijarse en ningún sitio, se volvieron entonces instintivamente hacia los tuyos, y exclamé al fin: ¡la poesía... la poesía eres tú!

¿Te acuerdas?

(...)

¿Por qué no hablar con franqueza? En aquel momento di aquella definición, porque la sentí, sin saber siquiera si decía un disparate. Después lo he pensado mejor, y no dudo al repetírtelo. La poesía eres tú.

(...)

Sobre la poesía no ha dicho nada casi ningún poeta; pero en cambio hay bastante papel emborronado por muchos que no lo son.

El que la siente se apodera de una idea, la envuelve en una forma, la arroja en el estadio del saber y pasa. Los críticos se lanzan entonces sobre esa forma, la examinan, la disecan y creen haberla comprendido cuando han hecho su análisis.

La disección podrá revelar el mecanismo del cuerpo humano; pero los fenómenos del alma, el secreto de la vida ¿cómo se estudian en un cadáver?

(...)

La poesía eres tú, te he dicho, porque la poesía es el sentimiento y el sentimiento es la mujer.

La poesía eres tú porque esa vaga aspiración a lo bello que la caracteriza y que es una facultad de la inteligencia en el hombre, en ti pudiera decirse que es un instinto.

La poesía eres tú porque el sentimiento que en nosotros es un fenómeno accidental y pasa como una ráfaga de aire, se halla tan íntimamente unido a tu organización especial, que constituye una parte de ti misma.

Últimamente, la poesía eres tú; porque tú eres el foco de donde parten sus rayos.

El genio verdadero tiene algunos atributos extraordinarios que Balzac llama femeninos y que efectivamente lo son.

En la escala de la inteligencia del poeta hay notas que pertenecen a la de la mujer y éstas son las que expresan la ternura, la pasión y el sentimiento. Yo no sé por qué los poetas y las mujeres no se entienden mejor entre sí. Su manera de sentir tiene tantos puntos de contacto. Quizás por eso... pero dejemos digresiones y volvamos al asunto.

(...)

La poesía es en el hombre una cualidad puramente del espíritu; reside en su alma, vive con la vida incorpórea de la idea y para revelarla necesita darle una forma. Por eso la escribe.

En la mujer, por el contrario, la poesía está como encarnada en su ser; su aspiración, sus presentimientos, sus pasiones y su destino son poesía: vive, respira, se mueve en una indefinible atmósfera de idealismo que se desprende de ella, como un fluido luminoso y magnético; es, en una palabra, el verbo poético hecho carne.

Sin embargo, a la mujer se la acusa vulgarmente de prosaísmo. No es extraño. En la mujer es poesía casi todo lo que piensa; pero muy poco de lo que habla. La razón yo la adivino, y tú la sabes.

(...)

La poesía es al saber de la humanidad lo que el amor a las otras pasiones.

Deja esta carta, cierra tus ojos al mundo exterior que te rodea, vuélvelos a tu alma, presta atención a los confusos rumores que se elevan de ella, y acaso la comprenderás como yo.
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Gustavo Adolfo Bécquer [1836 - 1870]
Fragmentos de:"Cartas Literarias a una Mujer"
Tomado de: La mujer de Piedra.

Arte:
Zinaida Serebriakova 
[1940]