Si se inscribe como ley Aquello que al sujeto aliena Más en nombre del mesianismo Me hace ver con pesimismo Y es hacer dura faena Tratar de hacer al hombre su propio rey.
Si se inscribe como ley Debe ser cuestionada Pues si solo es aceptada Hace el cura su grey.
Aquello que al sujeto aliena pueden ser vicios o
virtudes Dependiendo de las latitudes Se le aplaude o se le condena.
Más en nombre del mesianismo Se rompe la barricada Se anula la estampada Del propio individualismo.
Me hace ver con pesimismo El futuro del hombre Que anudado en el “nombre” Se “libra” de ser el mismo.
Y es hacer dura faena El educar al oprimido Pues ha sido convencido Que es justa su condena
Tratar de hacer al hombre su propio rey Que domine a gusto su vida Y que ponga en estampida Al que quiera imponerle su ley.
El ser humano es un ser social en
la medida que puede comunicarse con otros y eso es posible a través del lenguaje
en común, es decir, de un sistema de signos de significado universal en el que
la palabra reposa, se funda y se articula en discursos específicos. La lengua,
por tanto, es parte del lenguaje, es su producto social. Ferdinand De Saussure
nos demuestra esto en su obra "Curso de lingüística general", obra
póstuma redactada por colegas suyos. A través de su enunciado del signo, el
significante (S) y el significado (s) sostiene firmemente su postura
tomada ulteriormente por Lacan para su reinvención del psicoanálisis
freudiano: "El significante es una
imagen acústica". De Saussure hizo lo que en su época era necesario
hacer para que Lacan lo retomase y como muchas obras más les diera otra
dirección y horizonte, este es sin dudas el progreso del psicoanálisis y el
psiquismo del hombre, donde se ha demostrado incesantemente que el hombre es un
tesoro de significantes que no le son propios sino que le han sido habitados
por el Otro, por su deseo, y con un vehículo particular, arbitrario y
paradójicamente subjetivo: El lenguaje. Es decir, el hombre en el campo
simbólico existe, y existe gracias al Otro que le habita con
significantes de algún deseo, pero el hombre no-es-un-ser. Solo existe.
La imagen acústica es una referencia un
tanto compleja pues indica un proceder cognitivo y altamente cultural, aparte
de lingüístico para su entender que en el sentido de la palabra es lógico, más
no apreciable a simple vista. La imagen acústica hace referencia al
significante(imagen
"x", enunciación, audición, imagen "x" "y"
"z") obviamente en tanto este es enunciado por un
transmisor e imaginado por su receptor, esta es la conceptualización y
operación del significante como imagen acústica, una transmisión del
enunciante, y muchas imágenes para el receptor con el fin de localizar la
imagen y concepto propio que le es referido, que de entrada comienza a hacer referencia al deseo del Otro,
y sus vías de desplazamiento y condensación (metáfora y metonimia) a modo de
ejemplo se puede tomar una palabra: Árbol. Esta palabra inmediatamente al ser
escuchada o recibida de inmediato crea una imagen para significar referencia a
esta misma, una imagen concreta, ahora, lo que refiere a la cadena de
significantes es que hay miles de clases de árboles: Chaguaramo, camoruco,
caucho, cedro, apamate, roble, caoba, merecure, samán, etc (por hablar de los
más emblemáticos en Venezuela). Y esto tomando una palabra por sí sola, pues el
significante varía en su función y transmisión en la medida que le son
agregados más significantes (Articulo, adjetivo, sujeto, verbo, predicado,
emoción, tono, volumen, deseo, metonimia, metáfora, etc.) En concordancia con
la re significación de Lacan se puede sostener en que el lenguaje es apertura del
mundo interno del sujeto y de la Otredad que este involucra, en tanto que como
el mismo Lacan sostiene: "El lenguaje
esta primero al hombre". Es preciso diferenciar el lenguaje y el hablar:
El lenguaje es el conjunto de signos y símbolos a disposición de un sujeto en
una determinada cultura para establecer un discurso. El hablar es la
utilización y articulación del lenguaje como medio para el sujeto producir un
discurso específico que permita exteriorizar su acontecer interno hacia el
vínculo social. Aquí hare una parada para poder dar apertura a un tema crucial
sobre la instancia de la letra, del significante y de la existencia subjetiva,
este es: El nombre.
Se está habitado de lenguaje y por
consiguiente de significantes desde antes de nacer, ergo, se está habitado de
los restos del Otro. Precisamente porque antes de ser ya se existe con un
nombre que desde el Otro tiene un significado, sea manifiesto o latente, donde
metafórica y fantasmaticamente se deposita un primer deseo del Otro dando una
travesía y atravesamiento del Otro sobre el cuerpo psíquico ajeno a su deseo,
pero sujeto a él en fin. En este sentido, se comienza a volver sujeto-social,
vía lenguaje donde paradójicamente el "Yo" hablando religiosamente,
es la construcción a la imagen y semejanza del deseo del Otro. El nombre, la
firma, la elección objetal, incluso hasta la castración son respuestas acordes
al deseo del Otro, en tanto esto puede ser sostenido a través de una figura
topológica como lo es "toro" que nos demuestra como el deseo del
sujeto es una ilusión que recorre con goce el vacío de la demanda del Otro.
De no ser así, la teoría del estadio del espejo y su relación con la
psicosis no tendría validez, pues con basamento en el mito de narciso que se
ahoga al ver su reflejo es apreciable hasta donde se llega el deseo del Otro,
la perversión del Otro en nombre del amor. Es decir, el psicótico, es psicótico
porque el otro lo configura así, no permitiéndole el desarrollo de su
configuración espacial y temporal aislándolo en el deseo materno y su
narcisismo primario (caso autista), es psicótico porque el otro al desearlo
para sí y anular el vínculo con el otro (semejante), produce el mecanismo
operativo llamado forclusión, pues en toda estructura esta la castración, solo
que lo que las diferencia son mecanismos específicos en respuesta hacia la
castración, y su proceder en base al mismo deseo del Otro. Con respecto a los
afectos, como lo único que no engaña, que se distingue del significante,
podemos adelantar con respecto a la psicosis que es una farsa sostener que el
psicótico no se angustia o no tiene pulsión, si es así entonces ¿cómo es que
toma agua cada 5 minutos? ¿Porque grita o se angustia? ¿Cuál es su significado
en el delirio y la alucinación sino es una operación no-completa del lenguaje
donde solo existe la metáfora pero no la transformación del significante como
lo es la metonimia?. El psicótico, contrario a lo que dicen muchos
psicoanalistas, no carece de lo simbólico (Significante), lo tiene, pero
forcluido precisamente, es decir, alejado, distante, y cerrado, pero allí esta.
Es por esta observación que el trabajo analítico con la psicosis va de hacer
una suplencia, un sympthom, algo que anude de una u otra manera el
significante. Y esto por solo hablar del psicótico y su lugar respecto al
significante, pues en el terreno de las neurosis o las perversiones hay mucha
más “Tela para cortar”.
Todo esto nos ha de indicar entonces que
el sujeto esIn-significante,es decir, está cargado de
significantes, está cargado de otredad, del deseo, del mandato, de imagos, que
bien lo configuran como neurótico, perverso o psicótico en el “peor” de los
casos. Esto quiere decir en el sentido más estricto que la elección, en tanto
es elección de un significante, no es elección de nuestro deseo, sino que el
deseo está configurado por la demanda del Otro y que el deseo del sujeto se
perfila como lo menos natural del sujeto como diría Lacan: "El deseo, es
el deseo del Otro".
Esto viene a ser entonces direccionado,
extendido siniestramente y cumplido por vía a su vez de nuestras tendencias e
inclinaciones sociales entre otras: La iglesia, el ejército, la política, el
equipo de futbol, la pareja, etc. Son simples formas de repetición a través de
las elecciones ideológicas u objetales, en sus diversos significantes. Es
decir, no nos gusta el dinero, sino lo que ello simboliza para el Otro y que
hace efecto sobre nosotros. La congruencia que pueda mantener el significante
como síntoma, no está distante de un carácter fantasmatico como revelador de lo
inconsciente (saber) y del Otro, tal como observamos en la presentación de
palabras que definen una suerte de deseo en contextos altamente simbólicos y
representativos de la historicidad del sujeto, como: “Libertad”; “Amor”; “Paz”;
“Felicidad”, que increíblemente tienen más relación con la Otredad del ser
sujeto, que con el individuo mismo. Hermann Hesse decía: "Nuestras
inclinaciones tienen una asombrosa habilidad para disfrazarse de ideología",
y esto es precisamente lo que nos demuestra la labor analítica y su teoría.
Nuevamente quela
construcción desde el Otro es a través del resto que este deja, que con el
símbolo (palabra) lo vehiculiza e inscribe en el sujeto dejándole entonces un
lápiz que no es suyo, con una letra que no conoce en una hoja que no le
pertenece.
Es precisamente aquí donde pretende llegar
la labor analítica, brindarle al sujetoun
lugar y un tiempo sumamente valioso para pensar(se), para cuestionar(se) y para
editar(se)en su travesía
que había llevado con la mochila del Otro, es por ello que el analista trabaja
por su transferencia, su inconsciente, su palabra, y como tal, desde lo
simbólico a lo real, no deseando nada al sujeto, salvo el deseo de análisis,
para así poder brindar al sujeto la emergencia de-su-ser-ahí, si desease algo sobre el sujeto estaría en resumidas
cuentas extendiendo la existencia del sujeto, existencia que viene a significar
que existe para el Otro, pues un analista deseante de curar es para el
analizante un equivalente de un vaso de agua salada para un sediento, en
resumidas cuentas, no ayuda, y mantiene con sed al analizante, una sed en el
orden de su-ser.
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Manuel Alessandro Magnante
"In-significante(S): Las marcas del Otro"
[Escrito presentado como apertura a la clase sobre el significante]
El hombre en tanto como ser pensante constituido por avatares
pulsionales desde su infancia se destaca en una travesía, en un pase a la
sujeción como lo destacaría Lacan en su fija postura del hombre en tanto como
"sujeto", así como también es de notable margen bajo otras
teorías como las de Darwin que sostiene la primacía del narcicismo y el
instinto del hombre bajo su fidedigna teoría del más apto (retomada
más adelante por Nietzche, Freud, y otros). La cuestión por consiguiente en
estudio o puesta en la tela de juicio es el desenmascarar la ilusión del
"individualismo" que este -El hombre- sostiene bajo su ideología, que
no puede tener otra etiología mejor vista en su puesta en acto (Fantasmatica) y
con una explicación teórica más adecuada que la de dichos estudiosos del sujeto
anteriormente mencionados.
Para comenzar a ahondar la problemática es necesario revisar la
constitución general del sujeto que no tiene otro apunte más que hacia la
familia y la sociedad en tanto como estructura y superestructura hablando al
pie de termino sociológico, tomando estas cierta repetición vía ganancia
secundaria, muy parecido a la teoría del determinismo reciproco de
Bandura que sostiene que el aprendizaje se da del hombre a la sociedad y
viceversa, pues es así y no de otra manera como el sujeto es creado por una
familia que está sujeta a un parámetro social de la cual este sujeto pasara a
ser componente "ad" de la masa, y seguirá formando sujetos (Y es aquí
donde más suena descabellado) "más aptos" -Según sostenía Darwin-
para preservar (o prolongar) a la vida humana o en su defecto, miseria. Es un
circuito repetitivo que el mismo proceso lógico llamado silogismo establece:
1. -El
bebe se encuentra sujeto a los padres.
2. -El
niño se encuentra sujeto a los padres, la escuela y la religión (en tanto como
primera masa artificial y estructura de contención).
3. -El
adolescente se encuentra sujeto a los padres, la escuela, la religión, y
la sociedad per se (vista entonces como la fundadora del síntoma)
4. -El
adulto ya ahora “desarrollado” y creyente como individuo se encuentra sujeto a
aquello que dejo el deseo materno y la ley paterna, al trabajo como
prolongación de la escuela, a la religión, la sociedad como mandato para la
formación de la imagen e ideales, y la ideología política para redefinir y
compensar aquello que se mantuvo en falta durante la relación paterno filial
para seguir concatenando goce.
Todos estos “atravesamientos” que realiza el sujeto en su “desarrollo”
no son más que extensiones simbólicas de la función paterna, por tanto, ha de
verse difícil un hombre que pueda ser “individuo” en una sociedad “normalizada”
por la religión. Sin embargo, ¿Se trata de no depender en absoluto o de
pensarse en qué medida depender?
Tal parece que solo falta por colocársele la guinda al pastel. Pues he
aquí develado que el hecho de trabajar y constituir una familia no es sinónimo
de individuación sino una prolongación de la obra inserta por la sociedad (en
tanto sumamente política a pie de termino) y la familia como guía o canal de
los ideales no cumplidos en el cual se forma el síntoma, y se articula vía
pulsión (en tanto siempre de muerte, preñada de demanda e inserta en el
"yo") generando a priori no un goce, sino una sentencia de cómo se debe gozar y como es
de esperarse por lógica, una ganancia que no radica en el deseo del hombre (en
tanto paradójicamente no-natural de sí mismo) sino por el contrario de
satisfacer al Otro, al gran Amo, dando un parecido al modismo eterno de la
nodriza que se desvive por amamantar al otro que no es suyo propiamente. Es
decir, no se piensa y después se es (Como sentencia Descartes), sino que se te
hace existir (Como sentencia Heiddeger) para que luego creas pensar. Un “pensar”
que es ideológico, basado en el otro y no es de extrañar que por ser ideología
este fomentando en un complejo proceso transferencial donde se re-edita el
contenido transmitido por el Otro para a posteriori ser compensado en su
cumplimiento, no por ello significando que el sujeto cumple el deseo del Otro
por ser solamente sujeto, sino que al contrario lo hace porque así
imaginariamente (y no queda de otra) este se “cree” que ha cumplido un deseo
puro y exclusivo de sí, eso que en verdad lo hace creer(se) el más apto, forjando
la ilusión de “ser” líderes del otro (como siempre es y se vive en sociedad) y
no como líderes de sí mismo (como lo llego a mencionar Wilhelm Reich en su
obra: "El nuevo líder"). Es así como el significante “poder” captura de lo simbólico a lo imaginario (y por
diversos procesos de condensación y desplazamiento) la forma de ideología, un
recurso para intentar diferenciarse del otro, pero de asemejarse
identificatoriamente con un deseo universal en la miseria del hombre.
La ideología presenta 2 singularidades: 1) Se presenta como una
formación fantasiosa de lo Inconsciente, en tanto podemos categorizarla de
síntoma representativo del Mal-estar en la cultura, pues se rige por los mismos
mecanismos de lo Inconsciente (Metáfora y Metonimia). 2) Representa lo
angustiante de la castración, donde hacen participe el "Yo" (Como el
lugar de las ilusiones) sus diversas jugadas. La ideología ecológica (que no
tiene otro origen que preservar lo materno metafóricamente), la ideología de la
caridad para el pobre (dirigida hacia el miedo de la miseria misma del sujeto
vía identificación), la ideología política (compensatoria y demandante hacia lo
paterno), el afán de liderazgo (terriblemente representando la angustia de la
falta-en-ser), incluso la ideología militar (en tanto patriota muy parecida a
la ecológica) y por último la religiosa propiamente dicha (pues en todas existe
la re-ligazón del afecto al objeto) que simboliza la idealización del Otro
paterno, objeto de demandas establecidas desde lo simbólico e imaginario, para
cubrir aquello del orden de lo real. Hace recordar la obra freudiana:
"Inhibición, síntoma y angustia" y "Lo siniestro"
estableciendo como principio del placer repetir lo familiar en lo extraño,
aquel deseo no cumplido que culmina con la plenitud de la realización sexual
(en tanto general y no solamente genital). Es decir, según el termino, entonces
el sujeto es inteligente, pues adapta a toda clase de situaciones vínculos
familiares que le permiten realzar su narcicismo, más no implica un ser
pensante, pues no reconoce la libertad que existe en el acto electivo de su des-vinculación
con el otro, no se detiene a elaborar, sigue andando... No se cansa, solo
resiste... No cuestiona, solo repite y he allí la propuesta de la ideología,
simplemente limitarse a religar, manejar y documentar al débil mental que con
tanto sarcasmo enuncio Lacan.
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Manuel Alessandro Magnante
"Fundación de la Ideología"
[Intervención pronunciada en la jornada "Psicoanalisis de lo social a lo clinico"]
El film "Relatos Salvajes" estrenado en el año 2014 y dirigida por Damian Szifrón, entre sus màs distinguidas nominaciones internacionales ha realizado un eco en la comunidad psicoanalítica de distintas sedes, a saber, por su especificidad (salvaje mediante) de los desbordes del goce del hombre, dicho de otro modo, sin confundir a su vez con esta jerga, con lo real.
La venganza, la herida narcisista, el desborde de lo real y los actos hasta su final consecuencia en virtud de defender aquello que no es propio, pero que marca la cosa: El significante de un Otro que no existe.
Es esta una lectura que particularmente realizo en virtud de invitar a la discusión del film en la Nueva Escuela Lacaniana - Sede Las Mercedes, y que contará con la amable colaboración de Carlos Marquez y Cristina Gonzalez de Garroni.
El presente escrito fue elaborado el sábado 13 de abril de 2013, un mes después de la muerte del antiguo presidente de la república bolivariana de venezuela, y un día antes de la "elección" del actual presidente de la Republica: Nicolas Maduro. fue una suerte de metáfora para dar cuenta del imperativo de goce que resulta del campo político y su lugar en el discurso.
No por menos develando la demanda implícita en el contrato social como bien bautizaría Rousseau, y de la cual tanto Freud, como Lacan y Le bon no han cesado de interrogar en "La psicología de las masas"
Actualmente al parecer el efecto de "hipnosis" ha reducido, pero su marca sigue andando, después de todo, la operación política ocupa el discurso del amo, que opera un dispositivo por la vía de recibir demandas, a cambio responder a la demanda diciéndole que demandar, y brindando la ilusion de satisfacción, lo cual es, en su más pura esencia, la perversidad superyoica que nos comanda vía Otro Social.
Permítanme el aval de cumplir una promesa que ustedes no soportan cumplir.
Permítanme prometerles un árbol, mientras elimino un bosque.
Permítanme ser el reverso de un vínculo, de ser un amo, de ser un padre y si es posible, asciéndanme al estrato de un dios.
Permítanme jugar con una ilusión de ofrecerles una utopía que ni yo mismo se definir, pero que entiendo bien, que ustedes imposibilitan.
Permítanme ayudarles a ser mesiánicos, a conseguir lo familiar en lo extraño, manteniendo con cierta extrañeza un goce familiar.
Permítanme emocionarles, hacerlos gritar, asistan a mi concierto, yo les prometo: Oh, ¿que no les prometo?
Permítanme jugar con su infancia, educarlos con respeto a mí, fundar una ideología, ¿Y porque no? Una religión.
Permítanme ser su único amor, aquel por el cual matan, aquel por el cual viven.
Permítanme entregarles un bisteck aunque sea a un solo hambriento, pero que sea frente a miles. Es parte del espectáculo.
Permítanme el desarrollo de una tierra en la que caminan, con un dinero que necesitan, tanto como yo lo necesito
Porque Permítanme decirle que la solución soy yo, y estoy en su camino, no soy la solución incorrecta, soy la respuesta a sus preguntas y demandas incorrectas.
En el nombre de su patria, permítanme ser el patter.
Regálenme su voto, su mirada, en un poste, en una acera, o incluso en una aldea.
Gocen conmigo y a través de mí, tengan fé en mi como dios, pero permítanme seguir siendo el despiadado satírico, el amo del juego. Yo los amo.
En nombre de la paz.
¿De qué he de pedirles permiso? ¡Actúen!, ¡Actúen! ¡Actúen! Porque así como el ave fénix resurge de las cenizas, yo, les resurjo de su mierda…
----------------------------------
Manuel Alessandro Magnante
"De una metáfora bizarra del Ave Fénix"
[13/04/2013]
Te odio
no solo por no tenerte, te odio porque en tu ausencia fuiste tú quien me dio
una lección y no otro cuerpo ¿Porque tú? que por estar ausente me haces sentir
que deseo, aunque prefiero llamarlo capricho.
Te
odio, porque me he prohibido amarte, pero aún así, te odio para sentirte cerca,
porque tú te alejas, pero recuerda que soy un niño terco y yo nunca me resigno.
Te odio
porque la vida ya no es un chiste, el dolor le ha quitado sonrisas, y tienes
que saberlo, me has hecho más fuerte, pero son armaduras, no te engañes, mi
centro sigue sangrando, y tú, en mi cabeza lo lames con esos colmillos
ensangrentados.
Te
odio, porque a final de cuentas, puedo maldecir la suerte y el destino, pero no
puedo olvidar que eres tu quien se ha ido. Y sonríe, te seguiré odiando para
amarte en secreto, pero no sonrías tanto, esto que hoy soy, es gracias a ti,
porque tú también lo has sentido, y me lo has dejado tal cual herencia del
deseo humano. Solo que yo veré por mí, como no hacer tu vida, mientras yo
siento la mía.
Comencemos por relatar la historia de Jon Martello (Interpretado por
Joseph Gordon-Levitt), personaje principal del Film “Don Jon” estrenada a
finales de 2013 en estados unidos. Jon, o “Don Jon” (como le llaman sus amigos)
es un típico sujeto atrapado en la dialéctica del deseo. Realiza una serie muy
meticulosa de rituales en su semana, las cuales son “las que le importan”: Ir
al gimnasio (Su cuerpo), su departamento (Su nido), su auto (Su transporte), su
familia (Su sostén de goce), su iglesia (el perdón del Otro), sus muchachos
(Amigos), sus chicas (sus juguetes), y su porno (El agotamiento de su deseo).
Más allá de estar atrapado en la dialéctica del deseo, podemos adelantar en
decir que se encuentra atrapado en la mirada estética de lo que supone como
“propio para desear”.
Jon, no es tan típico como parece, de hecho, es un sujeto bastante
singular si se revisa su historia con una lectura distante de la moral y más
cercana a la ética de un sujeto. Se puede presumir que es enteramente
narcisista, pues su mundo a simple vista gira en torno a él: Su cuerpo,
departamento, carro, familia, iglesia, muchachos, chicas para ligar y sobre
todo su porno; Sin embargo ¿Realmente es un sujeto narcisista? ¿Cuántas cosas
realmente hace por sí mismo? Sabemos que
la tarjeta de presentación del neurótico es creérsela. Es creerse que sus actos
por ejemplo, son sostenidos por “su único deseo” y que más nadie interviene en
eso, además de por supuesto creérsela como “el falo de mamá” o “El todopoderoso
de su Deseo”. Desde el vamos nos podemos preguntar entonces ¿Qué sentido tiene
todo el ritual de Jon si el otro no está presente haciendo de Otro?
Por otra parte, y aproximándonos de a poco al tema del deseo, notamos en
Jon una cuestión que apuesta por su subjetividad, pues bien sabemos que los
significantes engañan, y que lo único que no engaña es la angustia, y esta
revela lo subjetivo en tanto se aproxima a una lectura sobre el deseo. Esto en
los temas freudianos podemos sostenerlo diciendo que las representaciones
engañan y que lo único que no engaña es el afecto, por decirlo de una manera,
es decir, los móviles de un sujeto. Ahora bien, ¿Dónde aparece la angustia de
Jon? Su angustia muy retóricamente aparece en cualquier parte de sus rituales
donde involucra al Otro, a su mirada, al cuerpo del otro, el perdón del Otro,
el compartir del otro, o al Otro en la escena sexual ideal, en todo esto es
donde podemos comenzar a leer que el sentido del narcisismo de Jon está
mientras el Otro a modo de espejo presta su mirada, o presta “aquello” escopico
de la pulsión al otro semejante. Sin ello, en Jon no hay deseo, aunque en
definitiva, Jon no apuesta por su deseo. Porque es precisamente por el paso de
la demanda del Otro, cuando Jon cree que realmente desea algo, y para esto
basta con ver la escena del almuerzo en casa de su familia cuando la madre arma
un escándalo por no ser abuela, el padre “perversea” con buen semblante de
“desafiante y todopoderoso”, y vemos en la TV de la casa familiar, propagandas
de lo más cachondas en un almuerzo. Basta comparar esto, con la vida hipersexual
(Tapa-agujero) que se presenta como cumplimiento de demanda en esa “novela
familiar”, veamos esa rutina: Jon sale los viernes, liga con alguna chica (En
presencia de sus amigos para que le vean hacerlo), para luego consumar un acto
sexual a lo “Mete-saca” (Como decía Alexander deLarge en la Naranja Mecánica) que
se caracteriza por no sentir ninguna satisfacción o conexión con su compañera,
e intenta satisfacer aquello que en el cuerpo no se posibilita a través de la pornografía
para así masturbarse. Allí, si relata un placer que trasciende al acto sexual
material y lo justifica a plenitud comparando el idealismo pornográfico con el
desencuentro de la relación sexual “Normalizada”. Posteriormente a esto, llega
el día domingo donde se confiesa incesantemente sobre sus pecados (siempre
destaca ver pornografía, masturbarse y tener una sexualidad promiscua) y el
padre le propina como “penitencia” unos “10 padres nuestros” en promedio.
De esta escena particular y tan repetitiva (Como toda cuestión pulsional
en su circuito de doble demanda) primeramente nos fijaremos en el tema de la
pornografía, distinguiéndola del erotismo, lo cual nos dará apertura al campo
del goce y el deseo subjetivo de Jon.
La pornografía en su sentido etimológico viene a significar “La historia
de una prostituta”, significado que va en cierta medida aunado al relato del
erotismo. Sin embargo, en la actualidad podemos denotar que la pornografía esta
distante de ser un relato de carácter erótico, pues lo erótico implica una
forma apasionada de amor, donde se articula la sensualidad, y la sexualidad
vehiculizada en la picardía sobre el objeto o sujeto (es decir, como lo previo
al deseo, ergo, cuestión que produce o hace llamado al mismo) bien sea en
imágenes, palabras o cosas. Esto lo diferenciamos de la significación que
materialmente muestra la pornografía en el internet. Lo que vemos en las
cadenas pornográficas americanas como: Brazzers, Naughty America u otros.
Rebasa el campo del sentido, en tanto podemos colocar el sentido (no en el
término analítico) del lado del erotismo, y el sin-sentido del lado de lo
pornográfico. Es decir, en lo pornográfico actualmente el campo carnal es
intensamente directivo, no hay un juego previo, no hay escena erótica, solo se
presentan 2 cuerpos maximizados en el campo imaginario demostrando que el
alcance de los ideales es un soporte mortificante del deseo subjetivo, no hay
juegos de significantes (sentido subjetivo) del lado erótico que den producción
a una suerte de deseo, simplemente hay una suerte de juego carnal directivo que
no revelan la producción de un deseo, sino por el contrario una suerte de
excitación identificatoria en el cumplimiento del deseo del otro, y esto es
bastante distante de un deseo propio (Si es que eso existe). Es decir, en la
escena pornográfica lo excitante es sentir que al identificarse con el actor o
actriz porno se cumple un deseo del cual no conocemos su origen, y esto no es
solo una suerte de discurso amo e histérico. Esto apunta como afirma Slavoj
Zizek a una suerte de arte perverso, no porque brinde algo que se desea, sino
porque indica que es lo que debe desearse: Quedarse atrapado en el universo
imaginario de los tamaños, los gritos salvajes, las figuras estéticamente
voluptuosas o cinceladas para encajar en cualquier mirada, entre otros. Y esto
a riesgo de la nada, pues nada se apuesta, nada está puesto en juego sobre el
sujeto mismo, no existe riesgo de perder
algo en recorrer los laberintos del amor, estamos entonces ante el universo
masturbatorio infantil. En este sentido, para Jon, como para muchos neuróticos
“El porno es más barato que tener una
cita”.
En este sentido, no es errado hacer la afirmación de que el empuje al
goce, comandado por este tipo de discurso de amo que encarna al Otro, es
inclusive más represivo que la prohibición al goce, y esto es preciso señalarlo
cuando se advierte un cambio en las normas o en otras palabras, cuando vemos
que la ley del padre ya no es lo que era antes, y que los aparatos ideológicos
haciendo semblante de ello han configurado a diestra y siniestra. Por no
presumir de una década específica, hacía varios años un chico o chica tendría
cierto temor de hacer alguna enunciación publica de su deseo por alguna censura
en el orden social que encarnaba la ley paterna, pero esta prohibición más allá de extinguir el deseo
(como era de esperarse) lo que hacía era relanzarlo, darle un impulso para su
cumplimiento. Actualmente el empuje al goce mismo (No dar cuenta de alguna de
prohibición) es aún más catastrófico, pues no permite al sujeto la enunciación
de un deseo propio siquiera, sino que se ve tentado a cumplir la única oferta
de goce disponible por medio de un señuelo imaginario que le hace ilusoriamente
suponer esa oferta como el cumplimiento de un deseo que “cree” suyo. Aquí se
encuentra la trampa de la pornografía, en tanto como uno de los tantos efectos
de los aparatos ideológicos. El sujeto al ver pornografía, cree que satisface
alguna suerte de deseo que confunde con la excitación (que esta tampoco está en
el orden del erotismo), se identifica como ya se hizo mención con alguno de los
personajes, mediante la carga de excitación específica realza su goce
masturbatorio y ya no se ve en la apuesta castratoria de poner algo en juego de
si, pues el vínculo con lo virtual representa una nueva relación objetal, con
un objeto mudo y a su vez representativo de la Otredad. Esto es inclusive más
represivo, pues, se suspende el vínculo con el objeto humano y se limita al
vínculo virtual con la máquina, reduciendo al sujeto y su deseo a un simple acoso de fantasias. Tal como ocurre
cuando hablamos por las plataformas Whatsapp o Pin, o redes sociales como
Facebook, Twitter, u otros. La calidad de conversación viene dada por el
componente virtual y lo que se resta del imaginario: Porque se ven fotos de la
chica o el chico donde hace promoción de su cuerpo, porque sabemos que piensa
con leer algún status, se puede “pensar mejor” lo que se va a decir, aunque si
se escribe y el otro no responde, hay más opciones, es decir, no hay apuesta de
nada. Siempre se gana. ¿Y esta no es precisamente la mayor pérdida?, perdida
para lo que realmente vale del hombre: Su subjetividad y su relación al deseo. Como
no hay un otro concreto al cual desear, como “el todo psíquico” se reduce a lo
virtual, como el todo es objeto y objetos hay muchos, ¡carpe diem! Esto nada tiene
que ver con la egopsychology. Por
ahora, pensemos que esto tapona lo real del sujeto que se encuentra del lado de
la soledad, donde reposa el ser como sentencia heiddeger, y que este ser,
representativo de lo real, de lo innombrable y del deseo, no está sujeto al
significante, esto es lo angustiante del ser, no del existir, es indescifrable
y si se descifra es con un bordeo del trabajo subjetivo mismo sostenido en el
análisis, de lo contrario, sigue existiendo, y como sabemos, la existencia
viene dada por el lugar que hace existir al sujeto por las vías del deseo del otro.
En este sentido, Jon, como sujeto neurótico “existe”, pero no es-un-ser.
Jon existe, pues su existencia está marcada por la demanda del Otro, una
demanda en el orden de lo ideal (como la pornografía que observa), en el orden
sexual (como cuando su madre a modo de queja insiste por una relación estable y
conocer una chica, o por cuando le llora demandando que quiere ser abuela), en
el orden de su lugar como hombre (cuando el padre le critica como a un niño y
este se molesta o cuando sus conquistan tienen valor siempre y cuando sus
amigos se enteran) Jon, entonces, existe para el Otro. Lo cual nos lleva a
repetir la pregunta del inicio ¿Es realmente Jon un sujeto narcisista? ¿O es un
simple esclavo de la demanda del otro? Lo curioso de este personaje es que
realmente nunca se interroga por su deseo a lo largo del film, hasta que
brevemente lo descubre.
Existe un ligero Switch en el
film. Jon conoce a Bárbara (y forman así la pareja histérico/histérica) tan
dispar e imaginaria. Bárbara, a partir de su deseo de cambiar gradualmente a
Jon le influencia a dar comienzo en ciertos estudios nocturnos para sugerir
tomar otro orden de experticia, a partir de allí conoce a Esther, quien encarna
aquella mujer solitaria y a primera vista con actitudes que generan lastima y
repudio en Jon (No es de gratis que sean los afectos que conseguía en su
madre). Por otro lado, ocurre la escena esperada con Bárbara para saber qué
sentido cobra Esther como mujer en Jon: Después de tener relaciones sexuales
con Barbara, siente como de costumbre que no hay algo que lo llene más que ver
pornografía (Lo “llena” lo imaginario, en el orden de la demanda y se pierde,
se “desconecta” en ello). Como era de esperarse y por ser parte de una comedia,
Barbara le descubre y arma en base a ello el buen escandalo histérico que
revela que su malestar no viene dado por el que el observe pornografía, sino
que ante dicho acto, ella se siente como que “no es suficiente” en el deseo de
Jon, pero si tan solo ella supiese que no es por su suficiencia, sino por el
problema del deseo de Jon, aunque, ella como todo neurótico “sabe” de los
problemas del deseo, solo que los ignora.
A partir de allí, la relación toma un rumbo de picada hasta que ambos
dejan de hablarse, se separan, y comienza el otro camino de Jon, cuando
brevemente pasa por su duelo o herida narcisista, comienza a aproximarse a un
deslizamiento de su lugar sobre si, enfrenta de a momentos a su familia,
comienza a tener un muy mal humor que lo refleja en sus amigos, ya no escucha música
para gritarla, le molesta el trafico al punto que le quiebra el vidrio de un
puñetazo a un vehículo, pues como todo cambio que se observa, es paulatino y se
refleja en ello su Insatisfacción, ya
no goza igual de su síntoma. Sucede que aquí hay un doble juego, por una parte
comienza a ayudar o tomar noción de la existencia de Esther, pero no con el fin
de conocerla, sino con el fin repetitivo que como se muestra, va de follarla,
se consuma el acto, como buen seductor, pero Esther tiene algo que despierta en
Jon algo más que el capricho de la pornografía. A partir de pequeñas
conversaciones, Esther logra hacer “conexión” entre Jon y su propio deseo, esto
lo vemos cuando Esther está en su vehículo con Jon y le interroga si él se
masturba solo cuando ve pornografía (Pregunta que apunta hacia la producción
del deseo y no la mera satisfacción) cuando le desafía afirmando que el porno
es irreal, o cuando Jon le dice que el “porno le desconecta” y Esther le dice
que es un viaje completo el conectarse con el otro, que hay que dar algo de si
para ello. Esto lo podemos relacionar con la ocurrencia de la función
analítica, el analista interroga al analizante sobre su deseo y de tal manera
este va descubriendo y cambiando el goce por el saber, y este es un saber, que
paradójicamente no sabe que realmente lo sabía. Luego de esto, Jon la busca de
nuevo, pero no para follar, la busca para seguir hablando. Este pasaje que
persigue la labor analítica del goce al saber, es lo que se articula en la
filosofía de Heidegger como pasar de Existir a Ser, movilizarse del lugar que
habita el significante sobre el sujeto.
Con ciertas preguntas, y ocupando un lugar particular (y sino
pedagógico) Esther no solo va haciendo que Jon se desligue del lugar imaginario
del porno, sino que también le permite irse desligando poco a poco de su vida
tapa-agujeros. Donde solo vivía para completar las demandas del Otro. Y aunque
con cierto grado de repetición y aun gozando de varios beneficios del
neurótico, su final se aproxima cuando finalmente puede renunciar a Bárbara
como aquel ideal de mujer al que una vez sucumbió (Esta escena es
particularmente exquisita, Bárbara y Jon se encuentran en un café para
conversar, Bárbara espera que Jon le diga que desea volver con ella, para así y
con su típica sintonía histérica negarse y seguir siendo deseada, su sorpresa
es que Jon simplemente iba con la intención poco simple de admitir sus fallas,
aceptarlas y tomar su retirada ya que su deseo re-surge y comienza a estar con
Esther), mostrando así, que su apuesta, su deseo, va por conectarse con aquella
persona que le hace sentir algo que está más allá de la pornografía y la
demanda, y más cercano desde su deseo, el cual, nunca llego a decir del todo,
pero que todos nosotros hemos leído, sin ninguna retorica en este caso, se lee
con precisión en la escena en que Jon va al Gym a hacer su rutina de ejercicios
y esta vez decide comenzar a compartir y competir con el otro masculino desde
un lugar no sexualizado, un lugar más sano, comienza a jugar basketball,
asimismo ocurre cuando Jon está en casa de Esther, se desnudan y se siente la conexión
en escena entre ellos 2, por ultimo esta otra escena particular donde Jon
contempla a Esther sin maquillaje y eso ya habla bastante de moverse de ese
lugar del imaginario y lo estetico. Y aquí es justamente cuando vemos que el dating es más caro que el porno, que el porno da muchas cosas inútiles, y el dating da poco, pero eso poco que da, cuanto que es.
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Manuel Alessandro Magnante
"Don Jon: Porn is cheaper than dating"
[Ensayo presentado en el 1er ciclo de Cine de Orientación Psicoanalitica / Cineanalisis]